Hace un año ya que mi Abuelo nos dejo, el Tata. Fue lento, fue de esas muertes que te van haciendo tira por dentro, de esas en que ves como se derrumba tu abuelo y junto con ello, tu familia, tus padres, tios, primos, hermanos, la Abuela. Son de esas muertes en que dejas de creer en lo que siempre has creido y no te explicas el porque. No cuestione la muerte en si, pero me pregunte porque tuvo que ser de la forma en que fue.
Recuerdo que meses antes, yo me encontraba cesante y encontre un reemplazo en un Consultorio, en la parte de atención a público. El día 13 de febrero me encontraba atendiendo a un viejito -como mi Tata- y recibi un llamado al celular... me decian que el Tata había muerto.
Segui hablando con el anciano, y mientras una lagrima cai por mi cara, le trataba de solucionar el problema al pobre caballero. Días después renuncie, no fui capaz de seguir allí.
Mi abuelo era de esos hombres trabajadores e inquietos, fanatico del tango, pero ultimamente queria un cd de reggaeton. Siempre empatizaba con todos. Según me cuentan, era un vividor y un gozador, de esos que se escapaba días entero a su Valparaiso natal y volvia como si nada a su casa... quiza por eso mi padre es como es, quiza por eso yo soy como soy... por el Tata.
Fumó y tomó mucho por un tiempo, pero cuando yo naci lo dejo todo, por eso siempre fue especial para mi.
Siempre se porto como un ejemplo, enseñandome el valor del trabajo y del esfuerzo. Mirandolo a el, copiandolo, comenze desde muy pequeño a leer los diarios, a ver las noticias y a entender - a muy corta edad- la política.
Recuerdo lo contento que me ponia cuando venía llegar su auto, o cuando oía su bocina. recuerdo cuando nos iba a dejar (a mi familia) al metro Cal y Canto (que por esos años recién se inauguraba), y me daba $100. Lo abrazaba y le daba un beso. Nunca deje de hacerlo, siempre lo salude y me despedi con un beso... hasta el ultimo momento.
Alcanzo a conocer a mi hija, aunque no estara fisicamente presente cuando nazca la segunda. me alcanzo a ver titulado, y aunque nunca se lo dije, en gran parte es merito de el, porque sin querer, hizo que asimilara conocimientos que me sirvieron para mis estudios.
Vivi junto a el un tiempo, y aprendi algunas mañas, las que nunca he querido cambiar y las conservo concientemente, como si quisiera hacerle un homenaje cada día.
Para su funeral, algo me paso, no pude llorar y me dedique a consolar a mis primas y a mi hermano que ese día se derrumbo. Desde ese día he sentido esa "ayudita divina" que a veces uno requiere. Encontre un buen trabajo, mi padre también y mi hermano podrá estudiar. Sin duda, el Tata esta detrás.
Por la vertiginosidad de la vida adulta y de las dificultades en que, a veces, me meto, no lo pude llorar, y prometi que
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